Bienvenidxs
¡Hola! Sé que es difícil o puede dar flojera entrar a leer un blog, ya que estamos en tiempos de redes sociales fugaces y peligrosas.
Últimamente he reflexionado sobre el trabajo de campo siendo artista. Me refiero a socializar en alguna galería o evento, hacer tertulia luego en un bar, conocer gente, salir del taller. Actividades que han sido reemplazadas por el networking en redes sociales. Suena bien poder conocer artistas de cualquier parte del mundo y comunicarse de manera fácil y rápida, pero ¿de qué sirve si existe un reglamento elitista que omite a un rango enorme de artistas que aportan muchísimo a la sociedad? Esto, más allá de cuidar sensibilidades, nos quita creatividad, porque vamos construyendo un portafolio dentro de una red social predeterminada, con reglas estéticas y sociales ya establecidas.
Es tan fuerte la importancia que ha tomado Instagram en nuestro estilo de vida que no nos atrevemos a dejarlo — me incluyo — incluso después de que la misma red social me haya eliminado 14 cuentas. Muchas veces he pensado en darle la vuelta a las normas cambiando de nombre de usuario, censurando fotos de manera ridícula, simplificándome y minimizándome para poder quedarme ahí. Para tener un lugar en la red social donde todos están. Instagram es la primera forma de contacto que te piden después de conocerte — incluso es mejor conocerse por ahí primero y luego en persona, o tal vez nunca en persona.
Han pasado 8 años desde que eliminaron mi primera cuenta: @macarenapuelles.
¿Qué se hace como artista para prosperar cuando no tienes Instagram?
Tal vez para ser artista no hay que vivir del arte. Hace tiempo encontré mi propia respuesta a esa pregunta y me ha dado la libertad de crear. Entonces he decidido crear esta página web, donde están guardados casi todos mis recovecos, secretos y huellas en el mundo. Iré dejando más. Les aviso por mail cuando postee acá. Suscríbanse a mi newsletter. También les aviso por Instagram, cómo no.
— Macarena